Carta de los tres reyes magos
Aquí tienes la razón por que Los Reyes Magos no llegaran esta
Navidad!!!!!!
Amiguito boricua:
Te escribimos los Tres Reyes Magos. Por lo general eres tú quien nos
dejas cartas en la víspera de nuestra celebración, pidiendo (como siempre)
en el último momento, los regalos que deseabas que el gordo pendejo de
Santa Claus te trajera pero que no aparecieron a la mañana siguiente.
Esos somos nosotros, las jodías sobras, los reyes de los accesorios.
A Santa le pides la muñeca, y a nosotros su ropa. Y otra cosa: te sabes
al menos el nombre de uno de los venados de Santa (apuesto que
"Rudolph"), pero jamás has presentado interés en conocer el nombre de nuestros
camellos (por si acaso: Tony, Paquito y Rubén).
Pero, como sea, venimos a traerte juguetes y regalos con mucho amor.
A cambio, nos dejas tres pendejas cajas de hierba. Carajo.... ¿acaso no crees
que los camellos pueden comer directamente de tu patio? Todos están obsesionados con alimentar a los jodíos camellos, y nosotros, los
Reyes, que nos jodamos. Tenemos que comernos las sobras que dejaron de la fiesta de vísperas. Al gordo culón y barrigón les dejan galletas y, nosotros,
para que nos marquen de tercermundistas, nos dejan la mierda de hierba esa.
Cuando pasan las tres de la madrugada, nos pica duro el hambre y
empezamos a comernos la jodía hierba de los camellos. Lo que queremos pedirte
es que, aunque sea, nos dejes la hierba en un plato. Si humillante es comer
grama, peor es hacerlo de una caja de zapatos, ¡carajo!
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Pero, ese no es el motivo de esta carta. Queremos advertirte que no
podremos visitarte el próximo año porque estamos en prisión. El
problema ocurrió en el aeropuerto. Sabes que no tenemos trineo ni venados
voladores, sino tres viejos camellos cuyos nombres espero hayas aprendido. Los camellos viajan por barco y nosotros por avión. Esta vez llegamos con bastante
antelación, pues todos los años es un jodío pugilato bregar con
aduana, y como no entendíamos el jodío horario de vacaciones del gobierno, pues
nos presentamos con bastante tiempo.
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Pero no pudimos abandonar el cabrón aeropuerto. Desde hace unos años,
se nos ha hecho la cosa dura para nosotros los árabes. El Incienso nos
lo confiscaron, el Oro se lo robaron mientras Baltasar echaba una meaita
en el baño del terminal, y con la Mirra perdimos como dos horas explicando
qué carajo era, porque ni siquiera nosotros estamos seguros.
El problema empezó con Melchor. Porque, mira, si es duro ser árabe,
imagínate ser árabe y negro. Cada vez que entra en una tienda lo
miran como si fuese a robarse algo, y después explotar el sitio en pedazos.
Menos mal que aquí no hay prejuicios. Trataremos de no desviarnos.
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El asunto es que detienen a Melchor para preguntarle pendejases como,
por ejemplo, si viaja solo o acompañado.
-Viajo solo. Es que da la casualidad que estos dos tipos compran en
la misma tienda de ropa que yo", contestó el muy chistoso pendejo.
Intervinimos diciendo que éramos amigos. Entonces le preguntaron a Melchor por
nuestros nombres, y el muy cabrón nos confundió. Hasta él enreda cuál es
Gaspar y cuál es Baltasar. Entonces Melchor comienza su discurso de que
seguramente Santa no pasa estos problemas, que claro, es gringo y blanco, ya
sabes, toda una jodía letanía. No debimos dejarle comprar aquella botella de
licor en el "duty free".
Pero fue Gaspar quien metió la pata. El quiso demostrar que representábamos el espíritu de la Navidad, y decidió cantar un tema navideño local para animar a todos los presentes. Pudo haber cantado del
lechón que muere de repente, sobre la botellita que no tiene tapita, o la jodía
paloma para subir a su nido. Pero no.
El muy cabrón de pronto grita: "¡Bomba!" Y aquí fue donde se jodio la
cosa... Se formó un crical de tal magnitud que tal parecía que habían anunciado un posible paro de gasolina. Todo el mundo se puso a correr histérico. Dieron un anuncio y cerraron el aeropuerto. Nos hicieron
una inspección completa, bien completa y dolorosa. Hasta dentro del culo
nos chequearon. Entonces me encontraron unas frutas que no había reportado a agricultura y yo también me jodí.
Eso, puñeta, es culpa de ustedes que no nos dejan algo decente para comer.
Ahora estamos bien jodíos en la cárcel. Espero que comprendas. ¡Otro
año será!
¡Felicidades!,
Los tres Reyes Magos
Uchi dijo
Te pasaste... e! quedo brutal
Un abrazo desde un lugarcito de aqui en PR>
31 Octubre 2006 | 02:13 AM